Unas fundas de asiento bien cuidadas duran mucho más tiempo con buen aspecto, pero el mantenimiento correcto cambia bastante según el material, y usar el método equivocado puede acabar dañando la funda en vez de limpiarla.
Las fundas de tela suelen admitir lavado en lavadora, casi siempre en frío y sin secadora, pero conviene revisar siempre la etiqueta del fabricante antes de meterlas en la lavadora, porque no todas las telas ni todos los rellenos acolchados aguantan igual el centrifugado. Para manchas puntuales entre lavados, un paño húmedo con un poco de jabón neutro suele bastar sin necesidad de esperar a un lavado completo.
El cuero PU (sintético), en cambio, generalmente no debe lavarse en lavadora: se limpia con un paño húmedo y, si hace falta, un limpiador específico para cuero sintético, evitando productos con alcohol o disolventes que pueden resecar y agrietar el material con el tiempo. Secar bien después de limpiar, sin dejarlo húmedo dentro del coche cerrado, ayuda a que no aparezcan manchas de humedad ni mal olor.
El neopreno se comporta de forma intermedia: resiste bien la humedad ocasional y se limpia fácilmente con agua y jabón suave, pero conviene dejarlo secar al aire antes de volver a montarlo en el asiento, ya que retiene algo de humedad en su interior más que una tela fina.
Independientemente del material, sacar la funda del asiento de vez en cuando para aspirar tanto la propia funda como el asiento original debajo evita que se acumule polvo o migas entre ambos, que con el tiempo puede generar olores y desgaste que no se notan hasta que ya están bastante avanzados.