No existe una cifra única correcta para todo el mundo, pero sí hay tramos de precio donde el salto de utilidad es claro y otros donde ya se paga sobre todo por extras que la mayoría no llega a aprovechar del todo.
El primer salto, y el más rentable, está entre no tener ningún accesorio de seguridad y tener lo básico: baliza V16 homologada (o triángulos y chaleco, según la normativa vigente), un cargador de coche fiable, y un organizador de maletero sencillo. Esa inversión inicial suele estar entre los 30 y los 60 euros y cubre buena parte de los imprevistos más habituales del día a día.
El segundo salto, algo más caro, está en accesorios que resuelven un problema concreto de forma más completa: una dash cam de 2-3 canales en vez de solo delantera, un arrancador de batería con más amperios de pico y compresor de aire integrado, o un aspirador con motor sin escobillas que dura años en lugar de meses. Este tramo suele compensar sobre todo a quien conduce mucho, tiene mascota, o quiere protegerse mejor ante un accidente o una avería grave.
A partir de cierto nivel de gasto, lo que se añade suele ser comodidad y extras (pantallas más grandes, conectividad 4G en la dash cam, diseño más premium en soportes y cargadores) más que una mejora real en seguridad o funcionalidad: los criterios que de verdad importan (homologación, protecciones de seguridad, materiales resistentes) ya estaban cubiertos en el tramo anterior.
La pregunta que más ayuda a decidir no es "¿cuál es el accesorio más completo del mercado?" sino "¿qué problema concreto tengo hoy con mi coche que este accesorio resolvería?". Empezar por ese problema concreto suele dar mejor relación precio-utilidad que comprar el kit más completo posible desde el primer día.