Comprar una dash cam con buenas especificaciones no garantiza que cumpla su función si se comete alguno de estos errores habituales, todos evitables sin gastar más dinero.
1. No activar el modo aparcamiento o no darle una alimentación que lo mantenga funcionando. Muchas dash cams traen esta función desactivada de fábrica o necesitan una instalación hardwire para funcionar 24 horas sin agotar la batería del coche; sin revisarlo, la cámara solo grabará mientras conduces, dejando sin protección justo los golpes en el parking.
2. Usar una tarjeta microSD genérica de baja resistencia a escritura. La grabación en bucle constante desgasta las tarjetas mucho más rápido que un uso normal de fotos o música; una tarjeta barata puede corromperse en pocos meses y perder justo el clip que necesitabas.
3. No comprobar la fecha y hora de la cámara. Un vídeo con la marca de tiempo mal configurada pierde buena parte de su valor como prueba ante un seguro o en una reclamación, aunque la imagen en sí sea perfectamente nítida.
4. Colocarla en una posición que tape parte del campo de visión o interfiera con la visión del conductor. Pegarla demasiado baja o descentrada puede dejar fuera de plano justo el lado del accidente, además de ser una posible distracción visual mientras conduces.
5. No revisar la ley aplicable sobre grabación de vía pública y matrículas de terceros. En general la grabación con dash cam para uso privado está permitida en España, pero conviene informarse sobre el uso que se le puede dar a esas imágenes (por ejemplo, publicarlas con matrículas visibles) antes de compartir cualquier grabación públicamente.